Por la mañana, cuando despertamos, el cielo decidió echar un buen chaparrón.
Hoy os cuento una aventura un tanto peculiar en este dĂa de perros, y no precisamente porque el tiempo estuviera de maravilla, ¡quĂ© va!
Hoy el tiempo ha volado, y parece que el dinero de mi papi también se ha esfumado en un abrir y cerrar de ojos. Pero, como siempre, hemos disfrutado de nuevas experiencias.
Hoy, oh, hoy... parece un clon de ayer, salvo por un pequeño detalle, ¡no tuvimos que hacer una parada no tan amigable en el veterinario! Y eso es motivo de celebración en mi mundo perruno.
Anoche el mar decidiĂł convertirse en el DJ de una fiesta ruidosa, y crĂ©ame, no nos dejĂł dormir en paz. ParecĂa que estábamos al lado de una autopista en lugar de una apacible playa.
Hoy tambĂen empezamos igual de lento que ayer, mi papi haciendo sus movidas matutinas y yo aprovechando para roncar un poquito más.
Esta mañana, el tĂ©rmino "prisa" no estaba en nuestro diccionario. SalĂ de la cámper como un autĂ©ntico jefe, solo para descubrir que los vecinos ya habĂan hecho el 'Houdini' y habĂan desaparecido.
No tuvimos una noche precisamente relajante, asà que esta mañana nos costó más que un galgo en una carrera de obstáculos poner en marcha nuestros motores.
Hoy me siento bastante mejor, después de pasar la noche en un área de picnic solitaria. Lo chulo era que no encontramos a nadie más.
Qué emoción haber pasado la noche en nuestra casita con ruedas, junto a mi papi, aunque también echo de menos a mi tito.
Ya estoy de vuelta en mi segunda casa sobre ruedas, la cámper. Pero, ¡madre mĂa!, menudo susto me llevĂ©.
Os tengo que contar la Ăşltima movida de este perro trotamundos que, por si no lo sabĂais, acabĂł en un hospital veterinario.