in the middle of nature š²
El arte de la siesta perfecta, reparaciones de supervivencia y una interrupción oficial. Nos declaramos en huelga de coche (otra vez) en nuestro edén de DamsÔ y recibimos la visita de las fuerzas del orden mientras Papi Edu "oficinaba" al aire libre.
Una lección de civismo escolar, un desvĆo de cuatro kilómetros por la estepa profunda y una invasión de moscas mutantes que nos obligó a huir a toda pastilla. Al final, el satĆ©lite nos guio hasta un nuevo oasis secreto.
Una tregua de asfalto bajo la sombra de los pinos, un paseo entre pĆ”jaros y un valiente humano sumergiĆ©ndose en aguas polares. Nos declaramos en huelga de coche y disfrutamos de un merecido segundo round en nuestro paraĆso.
Un amanecer a las cuatro de la mañana, trucos perrunos a cambio de brochetas y un rescate tecnológico en la barrera de pago. Cambiamos la estepa por un cañón de infarto y un parque nacional que nos reservaba mÔs de una sorpresa.
An escape from the marshes, ghostly Soviet blocks and a hidden trail through the countryside. We found a film-worthy lake to spend the night, complete with hungry critters and English-speaking visitors.
An aerial mission over rusty funnels, a three-hour urban trek chasing humans through Kostanay, and a hasty strategic retreat to save my skin from an army of buzzing vampires.
Soviet relics shaped like giant funnels, a hellish track fit only for those with a strong stomach, and a shepherd who can talk the hind legs off a donkey. We hide among the bushes in a new riverine paradise where the horses rule.