Día 14:

 

Denizli – Ormanya

Camping gratis, hobbits… y veto canino

Geluidsbestand

Salimos tarde del sitio donde habíamos dormido, que al final resultó ser bastante paradisíaco. Ayer por la tarde Papi Edu se puso en modo limpieza intensiva y llenó una bolsa entera de basura. No era nuestra, claro, pero alguien tenía que hacerlo. La llevamos en el coche hasta encontrar un contenedor. Trabajo bien hecho.

Hoy hicimos unos 90 kilómetros, bastante fluidos por una autovía sin peaje. Mucho tráfico al principio, todo muy urbano, muy pegado a Estambul. Pero de repente… cambio total. Menos edificios, más verde. Por fin naturaleza.

Paramos en un camping en Ormanya. Sí, un camping. Casi tres años sin pisar uno, desde Ereván, y de golpe volvemos. Pero este tiene truco: es gratis. Totalmente gratis. Y lo mejor es que aparcar fuera cuesta 150 liras, así que aquí dentro sale más barato que quedarse fuera. Cosas que no se entienden, pero se aprecian.

El sitio está muy bien montado. No es solo un aparcamiento, hay baños, duchas y espacio para todo. Unas 23 plazas para campers y caravanas y unas 30 para tiendas. Hay unas 12 cámpers, todas turcas. La gente muy maja, muy tranquila. Buen ambiente.

Después de instalarnos salimos hacia el parque de Ormanya, que está justo al lado. Todo parecía fácil… hasta que apareció el vigilante. Un señor muy serio, claramente entrenado para evitar la entrada de terroristas, asesinos con armas nucleares, espías internacionales… y perros. Yo lo intenté con mi mejor cara de “soy inofensivo”, pero nada. Misión fallida. Así que tocó plan B. Papi Edu me llevó de vuelta a la camper y me dejó al mando mientras él entraba.

El parque es enorme. Muy grande. Tiene zonas naturales, senderos, áreas de observación y hasta animales. No en plan zoo clásico, más bien espacios grandes donde puedes verlos con cierta distancia. También hay miradores, zonas de picnic y mucho bosque.

Pero lo más curioso es el “pueblo de hobbits”. Sí, tal cual. Casitas pequeñas de madera, como sacadas de una peli, metidas entre la vegetación. Todo muy cuidado, muy de fantasía. Papi Edu estuvo casi una hora y media dando vueltas por ahí, hasta casi la hora de cierre.

Yo mientras tanto, guardando la camper. Todo bajo control. Nadie entró, nadie salió, ninguna amenaza detectada. Nivel seguridad: alto.

Cuando volvió, tarde tranquila. Comida-cena a nuestra hora “nórdica” y poco más. Los vecinos empezaron a encender barbacoas, uno tras otro. Humo por aquí, humo por allá… pero el frío comenzó a apretar cuando cayó el sol. Así que nosotros dentro, calentitos. Mucho mejor.

Día raro: camping gratis, parque sin perros y hobbits de por medio. Pero oye, tiene su gracia.

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.