Hoy ha tocado coche, gris y viento a raudales, pero al final encontramos un rincón tranquilo entre pinos y mar. A veces el aburrimiento también tiene su encanto.
Noche movidita, rumbo sorpresa hacia Génova y un barco lleno de perros “rebeldes”. Entre viento salvaje y esperas eternas, acabamos encontrando refugio perfecto junto al mar.
Cuatro semanas esperando y de repente… ¡boom! Pasaporte, barco gigante y viento en las orejas. Yo solo digo una cosa: si hay pipicán y aventura, este viaje promete. Y empieza fuerte.
We arrive at our annual stop in Berga and everything is tradition… except the silence. Between voices, a forbidden sofa and a suspicious blanket, I try to survive without missing my nap. Spoiler: the camper van wins.