We arrive at our annual stop in Berga and everything is tradition⦠except the silence. Between voices, a forbidden sofa and a suspicious blanket, I try to survive without missing my nap. Spoiler: the camper van wins.
La noche nos dejó atrapados en barro, vimos gallinas vivir en una catedral, subimos a la Cruz de Ferro entre nieve y acabamos el dĆa en casa de la tita Nita. Un dĆa largo, pero de los buenos.
Salimos temprano de Berga con 500 kilómetros por delante, cita en Sallent, papeleo para cruzar Rusia rumbo a Mongolia y un café imposible en la Calle Laurel. La tita Nita nos espera en Galicia. El barro nos recibió antes que el AtlÔntico.