Todo preparado

Una mochila que pesa más que mis ganas de dormir

Mañana por fin arrancamos viaje. Yo he oído que vamos a caminar muchísimo por Andalucía. Cómo de muchísimo no lo sé, pero mi papi seguro que lo explica mejor porque lleva días clasificando montoncitos de cosas como si preparara una expedición al Polo Sur. Todo pasa por la báscula. Todo se pesa. Todo se revisa. Todo tiene que caber en la mochila sin que la mochila decida marcharse por su cuenta.

A mí me parece que son demasiadas cosas. Él dice que es culpa mía, pero yo miro el montón y veo que tooodo lo grande es suyo. Mis cosas son ese rinconcito arriba a la izquierda. La segunda foto lo deja clarísimo. Vamos, que si alguien tiene tendencia a meter trastos, no soy yo.

Y además de mis cosas la mayoría ni hace falta. El pienso no me gusta, así que no pienso comérmelo. El chubasquero ya sabéis que no me lo pongo aunque me inviten a un desfile de moda perruna. Y mi pasaporte… ¿para qué? No vamos a la veterinaria, ¿no? Entonces que lo deje en casa, que para viajar por Andalucía no hace falta sellar nada, solo oler.

Pero también hay cosas que sí me gustan mucho. Mi osito, aunque yo preferiría llevar el oso panda o el patipollo, que hacen mejor compañía en las siestas. Mi pelota, por supuesto, que viene de serie conmigo. Unos chuches que ya he memorizado con precisión de perro gourmet. Y… eeeeh… eso que parece comida para pusis… yami yami… igual le doy una oportunidad por si me estoy perdiendo algo.

Lo que echo en falta es mi cama. La de verdad. La blandita. La que tiene mis olores perfectamente ordenados. ¿No viene? Entonces… ¿puedo dormir con mi papi? ¿Sí? ¿Seguro? Pues yupiiii. Viajar así tiene otro nivel.

Tita mary

Guauuuuu, tienes que ayudar a papi Edu, todo va a pesar mucho!

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.