A las cuatro de la madrugada saqué a papi Edu de la cama para un paseo urgente. Luego llegaron los cafés al sol, un castillo raro y un día tranquilo en Lloret que me sorprendió para bien.
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Cambio de ruedas por sábanas: dos días en Lloret de Mar con papi y los titos. Entre bufés humanos y paseos con olor a mar, descubrí que también sé relajarme... un poco.
Anoche, mi papi, mi tito Joan y yo pasamos una noche más tranquila que un gato en una sala de lana. Fue la segunda y última noche en Eslovenia, porque ¡hoy cruzamos la frontera hacia Croacia, el país