Cruzamos el puente romano, paseamos entre catedrales, museos y amigos, entré en bares dogfriendly y hasta en una iglesia convertida en Zara. Salamanca brilló… aunque el hornazo no estuvo a la altura.
🇪🇸 De Sevilla a Berga, con tito Joan
Del calor de la cámper al frío que corta en el Cañón del Río Lobos. Tradiciones intensas en El Burgo de Osma, pipís rebeldes, buitres con hambre y un final calentito en Ágreda. Un día completo, muy completo.
Aparcar en Zaragoza fue misión imposible, pero a cambio hubo bocadillo de calamares, calles llenas de vida, una basílica gigantesca con una virgen diminuta y un final perfecto en lo alto de un tossal tranquilo donde dormir a gusto.