Día 18:

 

Tito Joan llega, aunque sea con plan B

Çayırhan – Güzelhisar

Hoy nos quedamos todo el día en el mismo sitio donde habíamos dormido. Y la verdad… bastante bien. Tranquilidad total, sin prisas, sin ruido, sin nada que hacer. De esos días en los que el mayor plan es no tener plan.

Nuestra única misión era clara: ir a Ankara a recoger a Tito Joan en el aeropuerto. Su vuelo llegaba a las 19:15, así que, sobre el papel, todo encajaba. Unos 160 kilómetros, tiempo de sobra y ruta sencilla.

Pero justo cuando estábamos empezando a preparar la salida, llamada inesperada: Tito Joan había perdido el vuelo. Primero su coche entró en huelga y luego, ya en modo caos suave, un despiste en el aeropuerto de Barcelona terminó de rematar el plan.

Cambio total de guion.

Papi Edu se metió en modo búsqueda urgente. Vuelo alternativo, rápido, mismo día, pero con escala en Estambul y llegada mucho más tarde, ya de madrugada, sobre la 01:30. No era lo ideal, ni barato, ni cómodo… pero funcionaba. Y eso ya era bastante. Así que cancelamos mentalmente la salida tranquila y alargamos la estancia en el aparcamiento. Sin estrés, pero con nuevo horario en la cabeza.

Sobre las cinco arrancamos hacia Ankara. 160 kilómetros por delante y la sensación de que el día se había estirado como un chicle. Entramos en la circunvalación y desde lejos ya se nota: Ankara es enorme. Una ciudad que no tiene pinta de haberse hecho poco a poco, sino de haberse expandido como una mancha que no para de crecer.

Es la capital de Turquía y, aunque no tiene el caos visual de Estambul, sí tiene esa sensación de ciudad administrativa gigante, con mucho tráfico, edificios modernos y barrios que se extienden sin fin. Creció muchísimo en el último siglo, pasando de ser una ciudad relativamente pequeña a un centro político y administrativo enorme.

Nosotros no entramos en el centro. Nos desviamos hacia un pueblo cerca del aeropuerto, Güzelhisar, donde Papi Edu había localizado un par de sitios posibles para dormir. Llegamos sobre las nueve y media, nos instalamos y respiramos un poco.

Ahora toca esperar. Esta noche iremos al aeropuerto a recoger a Tito Joan cuando llegue, ya de madrugada. Intentaremos dormir un poco entre medias. Papi Edu con la alarma puesta, como si fuera una misión secreta de alto nivel. Yo, por si acaso, ya estoy en modo guardia.

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.