Día 24:

 

Arte moderno, carreteras imposibles y sirenas raras

Akyurt – Kılıçkaya

Hoy salimos hacia el norte y bastante rápido quedó claro que Papi Edu había activado otra vez el modo “atajo sospechoso”. Eso significa carreteras pequeñas, muchas curvas, pueblos perdidos y la sensación constante de que Google Maps improvisa sobre la marcha.

Volvimos a encontrarnos nieve en las montañas y durante bastante rato avanzamos por carreteras secundarias y terciarias donde apenas nos cruzábamos con nadie. Pasamos por Bayburt, que ya conocíamos de hace tres años, y seguimos subiendo y bajando montañas como si Turquía estuviera intentando marearnos suavemente.

Después de muchas curvas llegamos a un sitio que había llamado la atención de Papi Edu en Google Maps: el Baksı Müzesi. Nosotros pensábamos que sería simplemente un museo de arte contemporáneo perdido en mitad de la nada. Pero no. Aquello es mucho más raro y más grande.

El complejo mezcla museo, centro cultural, alojamiento, restaurante y salas de conferencias, todo construido en una colina con vistas enormes sobre el paisaje. Y además muy moderno. Es de esos sitios que no esperas encontrar en mitad de las montañas.

Aún estaba cerrado y no había ningún visitante más. Pero unos chicos trabajando allí nos recibieron encantados. Yo me quedé vigilando la camper mientras uno de los chicos, el más joven, hizo de guía improvisado para Papi Edu y Tito Joan usando Google Translate como idioma oficial de la visita.

Y la verdad es que el museo está muy currado. Mucha mezcla entre arte contemporáneo y tradiciones locales, salas muy cuidadas y un edificio bastante espectacular por dentro y por fuera. Luego también les enseñaron el hotel y las zonas de conferencias, orgullosos del sitio como quien enseña su casa nueva.

Cuando terminó la visita estaban tan contentos con la pequeña propina que preguntaron si podían conocerme a mí también. Así que me sacaron de la camper y de repente me encontré rodeado de caricias, risas y selfies. Yo ya estoy empezando a sospechar que en realidad este viaje es una gira internacional de fama perruna y los humanos solo conducen.

Después seguimos en coche, pasamos por İspir y entramos en el valle del río Çoruh. El paisaje allí es espectacular, con montañas enormes y el río bajando fuerte entre ellas.

Encontramos un sitio de grava junto al agua que parecía perfecto para dormir. Tranquilo, bonito y plano. Pero había algo raro: un montón de mástiles con altavoces repartidos por la zona. Papi Edu buscó información y descubrimos que son alarmas para avisar si el nivel del río puede subir de golpe por aperturas de presas río arriba. Y justo cuando terminamos de aparcar… empezó a sonar la alarma. La verdad, dormir allí dejó de parecer una idea fantástica bastante rápido. A ninguno nos apetecía despertarnos flotando camper abajo como tres náufragos confundidos.

Así que recogimos otra vez y seguimos bastantes kilómetros más, atravesando varios túneles y subiendo otra vez de altura hasta encontrar un sitio mucho mejor para pasar la noche. Ahora estamos arriba, entre pequeños campos de cultivo y con vistas muy bonitas a las montañas. Mucho más tranquilo, mucho más seco y, sobre todo, bastante menos acuático.

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.