Una misión de vuelo con el dron sobre reliquias industriales, un paseo de tres horas descubriendo los secretos de Kostanái y una huida desesperada en dirección este para escapar de un ejército de mosquitos sedientos de sangre.
Reliquias soviéticas con forma de embudo gigante, una pista infernal apta solo para estómagos fuertes y un pastor que habla hasta debajo del agua. Nos escondemos entre los arbustos en un nuevo paraíso fluvial donde los caballos mandan.
Una alfombra de asfalto para devorar kilómetros, un dedo de pie congelado en el agua y el regreso de nuestros vecinos favoritos. Encontramos el rincón perfecto junto al gran embalse para tomar el sol en la más absoluta intimidad.