El sol volvió a brillar después de la niebla, y acabamos caminando por una muralla china… ¡en España! Entre rocas afiladas, pueblos fantasmas y caminos imposibles, fue un día de pura aventura perruna.
Huesca
La lluvia no entiende de horarios ni de caminos, pero yo sí: sigo el olor de la aventura. Entre niebla, uno de los pueblos más bonitos del país y una carretera que no lleva a ningún sitio, descubrí que a veces eso es lo mejor.
Entre llamas que escupen, fotógrafos que posan y túneles que llevan de Francia a España, papi y yo vivimos un día de altura. Literalmente: más de dos mil metros de pura aventura y humor montañero.