Día 210:

 

Tomares – Castilleja de Guzmán

Un monasterio, ruinas romanas y lluvia sin pedir permiso

Geluidsbestand
267

Me desperté pensando que el sitio por la noche había sido bastante decente. Silencio, oscuridad, ese tipo de calma que te hace dormir como un tronco pequeño y negro con hocico canoso. Pero claro, amaneció. Y amanecer en medio de un pueblo tiene letra pequeña. Justo al lado había un colegio y, cuando los niños entran en modo recreo previo, no hay tapón para los oídos que valga. Voces, coches, puertas, padres con prisa y motores arrancando. Yo miraba a papi Edu con cara de “esto no venía en la descripción”, pero bueno, esto también es viajar. A veces duermes con grillos y otras con niños gritando.

Salimos sobre las doce y media, ya con el ruido archivado en la memoria como anécdota sonora. Media horita de coche y llegamos a Santiponce. Aparcamos cerca del monasterio de San Isidoro del Campo. Yo me quedé en la camper, haciendo guardia y pensando en la vida, mientras papi Edu y Tito Joan se iban a visitar el monasterio. Desde fuera ya impone. Grande, serio, de esos sitios que parecen hechos para hablar en voz baja incluso cuando estás solo. San Isidoro del Campo es del siglo catorce, nada menos, fundado por Guzmán el Bueno. Fue un monasterio cisterciense primero y luego cartujo, que eso ya es nivel monje premium. Muros gruesos, claustros enormes, iglesias que parecen diseñadas para que el eco también rece. Dicen que allí se tradujo una de las primeras Biblias al castellano y que tuvo bastante movimiento intelectual en su época. Yo no entré, pero me lo sé igual, que uno escucha mucho cuando viaja con humanos curiosos.

Al cabo de una hora volvieron. Cara de satisfacción cultural y un poco de frío. Arrancamos otra vez y aparcamos cerca de la entrada de Itálica. Aquí repetimos la jugada. Yo en la camper, ellos a ver ruinas romanas. Empezó a caer una llovizna fina, de esas que no sabes si te mojan o solo te fastidian. Itálica es una pasada, incluso vista desde lejos. Fue la primera ciudad romana fundada fuera de Italia. Aquí nacieron Trajano y Adriano, que no es poca cosa. Tiene un anfiteatro enorme, uno de los más grandes del Imperio, capaz de meter a veinticinco mil personas. Calles empedradas, casas con mosaicos, restos de termas, todo muy romano y muy ordenado. Papi Edu se lo conoce de memoria porque hace un par de años trabajaba allí de guía cuando hacía tours en bicicleta por Sevilla. Así que iba señalando cosas, contando batallitas y seguramente pensando “esto ya me lo sé, pero sigue siendo bonito”.

A las tres cerraron Itálica y la lluvia decidió que ya había calentado y que ahora tocaba caer en serio. Volvieron al coche con ese aspecto de humanos que han visto historia y se han mojado los calcetines. Aparcamos en un sitio más amplio dentro del pueblo de Santiponce y ahí tocó parar de verdad. Comimos en la camper y descansamos un poco. Yo hice lo que mejor sé hacer después de comer. Dormir sin culpa.

Pasadas las seis salimos otra vez. Llovía bastante. Había que coger agua sí o sí. En la plaza central de Santiponce hay una fuente, así que allí fuimos. Papi Edu y Tito Joan bajaron con las garrafas y volvieron hechos sopa. Empapados de arriba abajo, pero felices, porque el depósito quedó lleno. Yo observaba desde dentro pensando que esto del agua es muy necesario pero poco agradecido.

Con el deber hidráulico cumplido, pusimos rumbo al área de autocaravanas de Castilleja de Guzmán. Esta vez sí, el aparcamiento oficial. Al llegar parecía una reunión de Naciones Unidas sobre ruedas. Autocaravanas alemanas, holandesas, un par inglesas, francesas, italianas. Faltaba poco para que alguien sacara banderitas. Estaba bastante lleno, pero había un hueco perfecto para nosotros. Como si nos estuviera esperando.

Aquí nos quedamos a dormir. Buen sitio, buenas vistas y ambiente tranquilo. Mientras los humanos se acomodan y ponen una serie en la pantalla grande, yo me pongo a escribir. Porque alguien tiene que dejar constancia de que hoy vimos monjes, romanos, lluvia intensa y depósitos llenos. Y ese alguien, como siempre, soy yo.

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.