🇬🇪 Georgia (საქართველო)
Un campamento espontáneo a un metro de mi almohada, el temido escáner de rayos X y un formulario que parecía un jeroglífico. Cruzar la frontera rusa se convirtió en un juego de paciencia infinita donde los militares resultaron ser más majos que las pesetas.
Una mole de piedra digna de gigantes, una carretera que marea solo de verla en el mapa y nieve en pleno mayo. La marcha hacia el norte continuó entre camiones lentos y túneles que parecen sacados de una película de terror.
Un termómetro en zonas prohibidas, un mes de ropa sucia dando vueltas y un fajo de rublos conseguido en un callejón oscuro. Cruzar a Rusia requiere superar un gymkana de humanos que casi nos deja sin aliento.
Una escalera colgada de una roca que daba vértigo solo de mirarla y una ciudad encajonada en un valle lleno de cabinas flotantes y cables oxidados. El viaje por Georgia continuó entre herencia soviética y un escondite secreto azotado por el viento.