Día 205:

 

Castilleja de Guzmán – Alcalá de Guadaíra

Logística sevillana y noche entre eucaliptos

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Hoy fue uno de esos días que empiezan tarde sin pedir perdón. Nos despertamos tarde y, cuando asomé el hocico por la ventana, casi todas las autocaravanas ya habían desaparecido. El cielo tampoco animaba mucho a la épica, así que nadie tuvo prisa. Total, correr no hace que salga el sol antes.

Al final arrancamos ya pasadas las dos y bajamos hacia Sevilla. Antes de meternos de lleno en la ciudad, Papi Edu quiso ir a ver un sitio nuevo donde quizá podríamos dormir otra noche. Se llama Cortijo Cuarto, en Bellavista. Le echamos un vistazo rápido, de esos de tomar nota mental, pero no era el momento de quedarnos allí, así que seguimos con la logística, esa aventura paralela que no sale en las postales.

Primera parada, Lidl. Yo me quedé en la camper, que ya me sé el guion. Luego Decathlon, donde Papi Edu entró con esa mirada peligrosa de “solo voy a mirar” y salió con algo bajo el brazo. Después seguimos hacia el polígono Pino. Allí hay un parque bastante apañado y aprovechamos para aparcar, comer tranquilos en la camper y dejar que el día se asentara un poco. Yo vigilaba desde mi puesto, por si acaso el parque decidía escaparse.

Cuando ya era de noche, volvimos a arrancar. Tocaba Leroy Merlin, esta vez en Alcalá de Guadaíra, donde Papi Edu compró un par de cosas que, según él, eran imprescindibles para la vida moderna en cuatro ruedas. Después quiso probar suerte en el Obramat, también en Alcalá, un poco más lejos. No había lo que buscaba, pero al menos el paseo sirvió para confirmar que ya estábamos por la zona.

Y como estábamos cerca de un sitio que conocemos bien y que nunca falla, pusimos rumbo al eucaliptal junto al Puente del Dragón. Llegamos sin ruido, rodeados de árboles altos y ese olor a eucalipto que parece limpiar los pensamientos. Es un lugar tranquilo, agradable, con naturaleza de verdad alrededor y sin ganas de complicarse la noche.

Aquí estamos ahora, recogidos, en calma, dejando que el día se apague del todo. No ha sido un día espectacular, pero ha tenido su ritmo, sus paradas y su final perfecto. Y con eso, yo ya doy el día por bien paseado.

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