We walked for hours through Karaganda and I found out that in this city, cosmonauts used to celebrate their space missions by taking bubble baths.
🛡️ Global Tracking 2026
The humans left me locked up guarding our palace on wheels while they went off to get themselves into an old Russian prison, proving once again that their ideas of sightseeing are most peculiar.
Los humanos se empeñan en entrar a edificios con formas raras mientras yo descubro que el mejor diseño arquitectónico del mundo es una cámper aparcada junto a un charco gigante.
Un error mecánico de los que cuestan billetes, un maratón cultural bajo la pirámide de Astaná y un paseo nocturno junto al río. Cerramos el día con los humanos culturizados y la Navara con el aceite correcto.
El gran reencuentro con Tito Joan, un templo colosal en el amanecer y un maratón de patitas entre rascacielos futuristas y conos de oro. ¡Astaná nos ha dejado con la boca abierta!
Un día de colada con rescate de efectivo, hamburguesas locales y un cambio de aires estratégico. Nos mudamos al aparcamiento del aeropuerto para esperar el gran reencuentro de mañana.
A forced farewell to paradise, an equestrian monument on the motorway, and an overland chat via translator. We crossed the radical contrast of Astana, moving from grey blocks to hyper-modern skyscrapers.
El arte de la siesta perfecta, reparaciones de supervivencia y una interrupción oficial. Nos declaramos en huelga de coche (otra vez) en nuestro edén de Damsá y recibimos la visita de las fuerzas del orden mientras Papi Edu "oficinaba" al aire libre.
Una lección de civismo escolar, un desvío de cuatro kilómetros por la estepa profunda y una invasión de moscas mutantes que nos obligó a huir a toda pastilla. Al final, el satélite nos guio hasta un nuevo oasis secreto.
Una tregua de asfalto bajo la sombra de los pinos, un paseo entre pájaros y un valiente humano sumergiéndose en aguas polares. Nos declaramos en huelga de coche y disfrutamos de un merecido segundo round en nuestro paraíso.
A four-in-the-morning sunrise, dog tricks in exchange for kebabs, and a technological rescue at the paywall. We swapped the steppe for a breathtaking canyon and a national park that had more than one surprise in store for us.
An escape from the marshes, ghostly Soviet blocks and a hidden trail through the countryside. We found a film-worthy lake to spend the night, complete with hungry critters and English-speaking visitors.