Dormimos mal pero cruzamos media Alemania entre parones y carreteras chungas, y acabamos en un bosque tranquilo al borde de Holanda. Sin queso hoy, pero con paseo y silencio.
🛡️ Global Tracking 2025
Hoy hubo viñedos, abrazos alemanes, una garrapata traicionera y un señor que hablaba más que un loro con cafĂ©. Pero al final, bosque tranquilo y patas al aire. DĂa completito.
Dormimos con banda sonora de cascada, descubrimos un castillo sin turistas, corrimos entre rocas mágicas y cruzamos a Alemania con queso de contrabando. Y todo sin perder el rabo.
Tras tanta ciudad, buscábamos tranquilidad. La encontramos en un lago sin baño, una siesta en autopista y un arroyo con banda sonora lĂquida.
Hoy tocĂł turismo intensivo: calles que huelen a gofres, selfies a granel y pueblos tan bonitos que casi te multan por respirarlos. Saltamos Mulhouse, trotamos Eguisheim, coleccionamos fachadas en Colmar y dormimos abrazando el Rin, yo con el hocico en Francia y el rabo en Alemania.
Entre murallas, terrazas francesas y lagos con carteles de “no toques nada”, hoy ha sido un viernes de exploradores. Y sĂ, el leĂłn de Belfort no me ladrĂł. Cobarde.
Hoy la aventura empezó antes de arrancar bien el motor: ramas a la cara, barro hasta las ruedas y un camino tan estrecho que casi salimos en versión exprimida. Pero el destino final: paz, campo y ninguna señal de humanos. Planazo.
Vi glaciares sin frĂo, me mojĂ© las patas en un lago y sobrevivĂ a una granizada con sonido de guerra. Por suerte, terminamos el dĂa en un mirador de cuento, sin humanos a la vista.
Hoy nos levantamos con sol, pasamos por pueblos con y sin encanto, subimos por un sendero histĂłrico, y acabamos en un rincĂłn escondido con vistas de postal.
Subimos el Charmant Som como dos cabras con prisa. Casi no llegamos antes del anochecer, pero hicimos cumbre, selfies y bajamos corriendo. ¡DĂa Ă©pico en la Chartreuse!
Visitamos el palacio más surrealista de Francia, hecho por un cartero con mucha imaginación y cero prisa. Acabamos empapados en un cementerio y refugiados junto a una iglesia en mitad de nada.
Casi huimos de la lluvia, casi hacemos senderismo, casi nos volamos en un lago y casi dormimos donde no se puede. Pero oye, lo importante es que casi todo saliĂł bien.