De Downpatrick a Annalagen pasando por historia sagrada, carreteras cortadas, duchas de lujo y el paĂs nĂşmero 39 en mi pasaporte perruno. Irlanda, allá vamos.
🇬🇧 Reino Unido
Un bosque fresquito, parada en Lidl y siestas junto al rĂo Quoile. Hoy no salvamos el mundo, pero casi pillo un pato. DĂa de pelotas, paseos tranquilos y pereza nivel experto.
Un dĂa de transiciĂłn: charla camperil con holandeses, travesĂa tranquila a Irlanda del Norte y paseo vespertino entre árboles y autocaravanas.
Pastilla sin drama, papeleo post-Brexit y un presidente haciendo trampas al golf. Dormiremos junto al monumento de un naufragio ruso con más vidas que un gato.
Lluvia mañanera, descanso merecido y final del dĂa con pelota, playa y puesta de sol sobre el mar de Irlanda. Hoy no hubo montaña, pero sĂ vistas y siesta deluxe.
Subà al Ben Nevis esquivando bastones como si fueran lanzas. Llegamos arriba entre niebla y bastonazos, mojados hasta las orejas. ¿Y sabéis qué? No nos gustó nada de nada.
Un paseo entre cascadas de cuento, una carrera contrarreloj hasta Ben Nevis y una cena con cuatro héroes empapados... Yo, mientras tanto, vigilando la cámper desde mi trono.
Vi focas tomando el sol, me mimaron desconocidos y acabamos al borde del mundo viendo un faro con trompeta. ¿Quién da más?
Paseamos entre escalones de piedra y rocas mĂticas bajo la lluvia, nos mojamos pero lo gozamos. Luego vimos acantilados, cascadas... y hasta ovejas haciendo yoga.
Pasamos por el mĂtico paso a Applecross… y no vimos nada. Luego cruzamos el puente a Skye para reunirnos con los malagueños. ¡Y a alguien se le cayĂł la corteza de queso!
Paramos en Gairloch con intención de seguir, pero el mal tiempo y los mosquitos nos retuvieron... ¡y hasta los malagueños aparecieron de nuevo para saludar!
Hoy cruzamos un puente colgante, vimos un desfiladero y subimos a un mirador con vistas alucinantes. Todo muy épico… si no fuera porque lo hicimos sin barro, sin aventura y desde dentro.