Me desperté en un sitio nuevo, buen sol, buena cama, y después… lavadora, parque, aeropuertos y una terraza llena de humanos ruidosos. Pero al final, tranquilidad y vistas a Sevilla, que es lo que importa.
🇪🇸 De Sevilla a Berga, con tito Joan
Salimos tarde y acabamos metidos en una ruta 4x4 que no era ningĂşn atajo. Sevilla nos regalĂł abrazos, flamenquines gigantes, un cafĂ© peligroso en IKEA y hasta un jersey perruno a medida. DĂa completo sin correr.
Hoy amanecimos con gritos de colegio y acabamos rodeados de autocaravanas de medio Europa. Monasterios serios, ruinas romanas, lluvia traicionera y humanos empapados por culpa del agua. Yo, seco y escribiendo.
Hoy olĂ pasillos de Leroy, reencontrĂ© a un humano importante, probĂ© un pueblo agradable y estrenĂ© jersey hecho a medida. Un dĂa tranquilo, de cafĂ©s, papeleos raros y calorcito perruno al final.
Dormimos al lado de un parque y despertamos al lado de una casualidad enorme. Reencuentros inesperados, un corte de pelo de emergencia, un cachorro hiperactivo y un final poco glamurroso pero muy real.
Empezamos el dĂa con torrijas holandesas y lo terminamos en una quedada masiva de titos sevillanos, pescado frito, risas, lluvia intensa y un aparcamiento tranquilo con autocaravana con cochecito incluido.
Salimos tranquilos por la nacional, sin prisas ni tráfico, y acabĂ© paseando por plazas con historia, mirando monumentos imposibles y durmiendo junto a un embalse con pescadores nocturnos. DĂa redondo de patas y ruedas.
Salà a mear de noche y me encontré cara a cara con un zorro. Luego vinieron pueblos tranquilos, romanos por todas partes, mucho jamón y un rincón secreto junto al agua donde dormir de lujo.
Hoy olĂa a dĂa grande desde primera hora. Un embalse perfecto, una carretera vacĂa como un cuenco reciĂ©n lamido y Cáceres entera para pasearla a cuatro patas. Mucha piedra antigua, poco tráfico y final de cine.
Hoy paseĂ© por uno de los pueblos más bonitos de España, olĂ siglos de historia, comĂ terraza al sol y acabĂ© la jornada bajo un puente románico. De esos dĂas que se guardan en el hocico para siempre.
Hoy MonfragĂĽe nos recibiĂł pasado por agua y sin rapaces, pero con rocas enormes, ciudades con historia, reencuentros inesperados y una noche tranquila junto al embalse. No todo vuela, pero todo suma.
Entre curvas que parecĂan un sacacorchos, Google Maps mandándonos a pasear sin sentido y lluvia con ganas de protagonismo, llegamos a La Alberca sanos y salvos. Yo no pedĂ aventura extrema, pero aquĂ nadie me hace caso.