Creà que la carretera cortada era solo para coches… asà que me tumbé en medio como si fuera mi terraza privada. Entre curvas repetidas, pueblos de postal y una garganta sin humanos, hasta yo perdà la cuenta de los paisajes.
aparcamiento (rural) 🅿️🌲
Pensábamos parar un ratito en Conques y acabamos exprimiendo seis euros de aparcamiento como si incluyeran hotel con spa. Luego empezó la caza del dormimóvil perfecto… casi de noche, claro.
Hoy nos invadiĂł la pereza y salimos a la una, con la elegancia de quien domina el arte de no hacer nada. Lidl, diĂ©sel barato y los Pirineos asomando: un dĂa de vagancia con vistas.
El sol volviĂł a brillar despuĂ©s de la niebla, y acabamos caminando por una muralla china… ¡en España! Entre rocas afiladas, pueblos fantasmas y caminos imposibles, fue un dĂa de pura aventura perruna.
Salimos sin rumbo, paramos en un cementerio que da paz en vez de miedo y acabamos durmiendo donde nos pilla la noche. AsĂ empiezan las mejores escapadas.
Vandaag rook ik stenen van duizend jaar oud, stak verdachte loopbruggen over in mijn armen en overleefde een donkere tunnel vol modder. Dertien kilometer verderop vond ik een perfecte plek om te slapen en meer kattenkwaad te plannen.
Hoy paseĂ© por un pueblo congelado en la guerra, explorĂ© una Pequeña Rusia en silencio absoluto y presenciĂ© una ducha libre que nadie habĂa pedido. Acabamos durmiendo entre pinares, con la historia aĂşn oliendo a piedra vieja.
Hoy tocĂł caminar más de lo previsto entre piedras gigantes, pinos y senderos algo caĂłticos en La Pedriza. LloviĂł justo cuando debĂa, hubo Whopper estratĂ©gico y acabamos durmiendo en silencio total, como manda el manual perruno.
Hoy me quedĂ© vigilando la cámper mientras Edu se perdĂa entre reyes, pasillos infinitos y piedras muy serias en El Escorial. Luego paseĂmos entre belenes gigantes y acabamos durmiendo en un área oscura y silenciosa, ideal.
Hoy el sol nos despertĂł con ganas de paseo. Bosques tranquilos, un valle que se esconde, puertos de montaña con historia y un final perfecto junto al rĂo. De esos dĂas que se saborean despacio.
Hoy me perdĂ entre cabras monteses, calzadas romanas y senderos que parecĂan esconder secretos. El agua del rĂo nos acompañó todo el camino, y la montaña nos regalĂł la Ăşltima luz del dĂa.
Hoy la lluvia mandaba más que nosotros. Plasencia se nos escapó entre viento y paraguas invisibles, el barro ganó varias batallas y acabamos refugiados en la cámper, secos, calentitos y tan tranquilos.