in de vrije natuur
Hoy subimos hasta tumbas reales excavadas hace más de dos mil años en la montaña de Amasya. Luego llegó uno de esos días de carretera larga, fuentes infinitas y dormir sin saber aún dónde hemos acabado.
Hoy exploré un castillo gigante sobre Amasya, paseé entre casas otomanas junto al río y mis humanos acabaron siendo lijados y aplastados en un hammam turco. Yo preferí vigilar la camper.
Hoy descubrimos una ciudad enterrada de gigantes, puertas de piedra vigilando el pasado y un santuario secreto en la roca. Yo iba siguiendo olores, pero acabé viajando en el tiempo con mis humanos.
Me desperté en plena misión nocturna de aeropuerto y de repente apareció Tito Joan. Desde allí el día se convirtió en té sin fin, pavos reales vigilantes y kebabs que parecen magia turca.
Todo listo para Ankara… hasta que una llamada lo cambia todo. Vuelo perdido, improvisación exprés y ahora esperamos en silencio cerca del aeropuerto. Misión nocturna activada.
Mozart sonando bajo las ruedas, desierto de colores y un plan improvisado junto al lago. De noche, el cielo se llena de aves en formación. Puro espectáculo sin entrada.