Un campamento espontáneo a un metro de mi almohada, el temido escáner de rayos X y un formulario que parecía un jeroglífico. Cruzar la frontera rusa se convirtió en un juego de paciencia infinita donde los militares resultaron ser más majos que las pesetas.
🇬🇪 Georgië (საქართველო)
Una mole de piedra digna de gigantes, una carretera que marea solo de verla en el mapa y nieve en pleno mayo. La marcha hacia el norte continuó entre camiones lentos y túneles que parecen sacados de una película de terror.
Un termómetro en zonas prohibidas, un mes de ropa sucia dando vueltas y un fajo de rublos conseguido en un callejón oscuro. Cruzar a Rusia requiere superar un gymkana de humanos que casi nos deja sin aliento.
Una escalera colgada de una roca que daba vértigo solo de mirarla y una ciudad encajonada en un valle lleno de cabinas flotantes y cables oxidados. El viaje por Georgia continuó entre herencia soviética y un escondite secreto azotado por el viento.
Hoy la camper se siente un poco más grande y silenciosa porque Tito Joan ha puesto rumbo a casa, pero Papi Edu y yo hemos ahogado las penas entre hormigón soviético y un escondite de altura.
¿Os ha pasado eso de llegar a un sitio y sentir que ya habéis olido ese árbol antes? Pues hoy hemos tenido un déjà vu con olor a huevos podridos, policías con prisas y un prado de los que quitan el sentido.
El viento nos echó de la plantación de té y empezó una mudanza nocturna sin plan fijo. Frontera con sorpresa incluida, Batumi lleno de contrastes y un final con pasteles, velas y cámper en calma.
Hasta hace unos días llevábamos la cuenta de cuántos países habíamos visitado, pero los países comienzan a repetirse en nuestro viaje. ¿Qué significa eso? Significa que he dejado de contar cuántos
Hoy nos hemos despedido de mi tito Joan, que ha vuelto a Barcelona. Pero sigo mis aventuras con mi papi Edu. Vaya noche movidita que tuvimos en ese antiguo aeropuerto. Los camiones decidieron hacer
¡Vaya día movidito, amigos peludos y humanos curiosos! Hoy os voy a contar las peripecias que vivimos en Tskaltubo y Kutaisi, dos lugares que no se olvidan fácilmente, ¡así que atentos! Primero
El sitio donde pasamos la noche era tan chachi que mi papi decidió sacar su "yo ingenioso" y utilizar un "dron casero" para grabar el lugar. Bueno, en realidad, fue más como MacGyver con una cámara en
Anoche nuestra cámper parecía estar en la meca de los perros curiosos. ¡No menos de tres compis de cuatro patas se reunieron alrededor de la casa rodante, como si hubieran oído que aquí se servía el