Dormimos entre hielo y calma, espantamos fantasmas con calefacciĂłn y acabamos caminando entre buitres, castillos y barrancos. Un dĂa largo, de piedra antigua y patas cansadas, que terminĂł junto a un puente romano y mucho silencio.
en plena naturaleza 🌲
Hoy paseé por Medinaceli entre arcos romanos, plazas nobles y piedras con mucha historia. Luego hubo ducha al sol, dudas camperiles y acabamos durmiendo en un área de picnic que de noche daba más respeto del esperado.
Dormimos con viento que aullaba más que yo, despertando a papi Edu para pelear con la calefacción. Luego niebla, Tarazona que parece Italia, un sanatorio abandonado que da yuyu y un escondite perfecto junto a un embalse oscuro.
La lluvia y la pereza nos dejaron atrapados en la cámper toda la mañana, pero al subir al Santuario de la Misericordia el viento rugĂa afuera y la calefacciĂłn nos convirtiĂł el interior en un refugio perfecto.
Un monstruo de acero plantado junto al rĂo, ruinas que asoman como recuerdos y un final perfecto a orillas del Ebro. Hoy viajamos despacio, con frĂo, viento y muchos pusis vigilando cada paso.
Off-road, curvas, monasterios histĂłricos y vistas de infarto: hoy despedimos la escapada con un dĂa que mezcla aventura, historia y relax en la cámper.
ÂżUn pueblo fantasma, una iglesia modernista y vistas que quitan el aliento? Hoy nos perdemos por carreteras de curvas y rincones sorprendentes.
DespuĂ©s de más de un mes en Berga y dos pasos por el taller, por fin volvemos a rodar. Es dĂa de ConstituciĂłn, la pelu está cerrada y la cámper nos lleva hasta un rincĂłn precioso cerca de Bonastre donde todo vuelve a encajar.
La lluvia no entiende de horarios ni de caminos, pero yo sĂ: sigo el olor de la aventura. Entre niebla, uno de los pueblos más bonitos del paĂs y una carretera que no lleva a ningĂşn sitio, descubrĂ que a veces eso es lo mejor.
Entre llamas que escupen, fotĂłgrafos que posan y tĂşneles que llevan de Francia a España, papi y yo vivimos un dĂa de altura. Literalmente: más de dos mil metros de pura aventura y humor montañero.
Hoy descubrà que los “circos” de los Pirineos no tienen payasos, pero sà carteles que parecen una broma. Dos montañas, tres prohibiciones y un papi decidido a hacer fotos aunque me toque vigilar la camper. ¡Menos mal que en el Col du Tourmalet los perros sà dormimos calentitos!
Entre montañas gigantes y viento siberiano, descubrà el circo más serio del mundo: el de Gavarnie. Sin payasos, pero con rocas que hacen de público y un papi que casi se convierte en contrabandista.