Amanece con lluvia, pero Plasencia nos guiña un ojo y deja de llover justo al empezar a pasearla. Puertas medievales, dos catedrales, compras nerviosas de Reyes y un final de dĂa entre buitres, rocas y un puente del siglo diecisiete donde dormimos en silencio.
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Hoy la lluvia mandaba más que nosotros. Plasencia se nos escapó entre viento y paraguas invisibles, el barro ganó varias batallas y acabamos refugiados en la cámper, secos, calentitos y tan tranquilos.
Hoy me perdĂ entre cabras monteses, calzadas romanas y senderos que parecĂan esconder secretos. El agua del rĂo nos acompañó todo el camino, y la montaña nos regalĂł la Ăşltima luz del dĂa.
Hoy despedimos el año entre nieve, carreteras de montaña y silencios que abrigan. Subimos a Gredos casi sin plan, buscando frĂo y calma, y acabamos celebrando la Nochevieja más tranquila posible, a 1450 metros, calentitos y felices.
Hoy aprendà que no todos los pueblos enamoran, que algunas gargantas se miran más que se caminan y que en el embalse de Rosarito hay espacio de sobra para correr, jugar… y estrellar un dron contra una rama traicionera.
Hoy el sol nos despertĂł con ganas de paseo. Bosques tranquilos, un valle que se esconde, puertos de montaña con historia y un final perfecto junto al rĂo. De esos dĂas que se saborean despacio.
Hoy me quedĂ© vigilando la cámper mientras Edu se perdĂa entre reyes, pasillos infinitos y piedras muy serias en El Escorial. Luego paseĂmos entre belenes gigantes y acabamos durmiendo en un área oscura y silenciosa, ideal.
Hoy tocĂł caminar más de lo previsto entre piedras gigantes, pinos y senderos algo caĂłticos en La Pedriza. LloviĂł justo cuando debĂa, hubo Whopper estratĂ©gico y acabamos durmiendo en silencio total, como manda el manual perruno.
Hoy conquistĂ© puentes medievales, murallas con vistas al rĂo y montañas llenas de nieve y trineos suicidas. De Talamanca a Buitrago y del puerto de la Morcuera a un bosque perfecto para dormir calentitos.
Dormimos entre hielo y calma, espantamos fantasmas con calefacciĂłn y acabamos caminando entre buitres, castillos y barrancos. Un dĂa largo, de piedra antigua y patas cansadas, que terminĂł junto a un puente romano y mucho silencio.
Hoy paseé por Medinaceli entre arcos romanos, plazas nobles y piedras con mucha historia. Luego hubo ducha al sol, dudas camperiles y acabamos durmiendo en un área de picnic que de noche daba más respeto del esperado.
Hoy me he perdido entre cascadas, escaleras y tĂşneles en el Monasterio de Piedra. Mucha agua, muchas patas cansadas y un monasterio que a Edu le supo a poco. Al final, autovĂa, noche cerrada y cama en Medinaceli.