camper
La noche nos dejó atrapados en barro, vimos gallinas vivir en una catedral, subimos a la Cruz de Ferro entre nieve y acabamos el dĆa en casa de la tita Nita. Un dĆa largo, pero de los buenos.
Salimos temprano de Berga con 500 kilómetros por delante, cita en Sallent, papeleo para cruzar Rusia rumbo a Mongolia y un café imposible en la Calle Laurel. La tita Nita nos espera en Galicia. El barro nos recibió antes que el AtlÔntico.
Aparcar en Zaragoza fue misión imposible, pero a cambio hubo bocadillo de calamares, calles llenas de vida, una basĆlica gigantesca con una virgen diminuta y un final perfecto en lo alto de un tossal tranquilo donde dormir a gusto.
Del calor de la cĆ”mper al frĆo que corta en el Cañón del RĆo Lobos. Tradiciones intensas en El Burgo de Osma, pipĆs rebeldes, buitres con hambre y un final calentito en Ćgreda. Un dĆa completo, muy completo.
Cruzamos el puente romano, paseamos entre catedrales, museos y amigos, entré en bares dogfriendly y hasta en una iglesia convertida en Zara. Salamanca brilló⦠aunque el hornazo no estuvo a la altura.
Entre curvas que parecĆan un sacacorchos, Google Maps mandĆ”ndonos a pasear sin sentido y lluvia con ganas de protagonismo, llegamos a La Alberca sanos y salvos. Yo no pedĆ aventura extrema, pero aquĆ nadie me hace caso.