Hoy el día fue de esos que se deslizan despacio. Un puente románico al amanecer, charla inesperada entre campers, Trujillo en lo alto y una antigua estación donde ya no pasan trenes pero sí la calma.
aparcamiento (rural) 🅿️🌲
Hoy la lluvia mandaba más que nosotros. Plasencia se nos escapó entre viento y paraguas invisibles, el barro ganó varias batallas y acabamos refugiados en la cámper, secos, calentitos y tan tranquilos.
Hoy me perdí entre cabras monteses, calzadas romanas y senderos que parecían esconder secretos. El agua del río nos acompañó todo el camino, y la montaña nos regaló la última luz del día.
Hoy el sol nos despertó con ganas de paseo. Bosques tranquilos, un valle que se esconde, puertos de montaña con historia y un final perfecto junto al río. De esos días que se saborean despacio.
Hoy me quedé vigilando la cámper mientras Edu se perdía entre reyes, pasillos infinitos y piedras muy serias en El Escorial. Luego paseímos entre belenes gigantes y acabamos durmiendo en un área oscura y silenciosa, ideal.
Hoy tocó caminar más de lo previsto entre piedras gigantes, pinos y senderos algo caóticos en La Pedriza. Llovió justo cuando debía, hubo Whopper estratégico y acabamos durmiendo en silencio total, como manda el manual perruno.
Hoy paseé por un pueblo congelado en la guerra, exploré una Pequeña Rusia en silencio absoluto y presencié una ducha libre que nadie había pedido. Acabamos durmiendo entre pinares, con la historia aún oliendo a piedra vieja.
Vandaag rook ik stenen van duizend jaar oud, stak verdachte loopbruggen over in mijn armen en overleefde een donkere tunnel vol modder. Dertien kilometer verderop vond ik een perfecte plek om te slapen en meer kattenkwaad te plannen.
Salimos sin rumbo, paramos en un cementerio que da paz en vez de miedo y acabamos durmiendo donde nos pilla la noche. Así empiezan las mejores escapadas.
El sol volvió a brillar después de la niebla, y acabamos caminando por una muralla china… ¡en España! Entre rocas afiladas, pueblos fantasmas y caminos imposibles, fue un día de pura aventura perruna.
Hoy nos invadió la pereza y salimos a la una, con la elegancia de quien domina el arte de no hacer nada. Lidl, diésel barato y los Pirineos asomando: un día de vagancia con vistas.
Pensábamos parar un ratito en Conques y acabamos exprimiendo seis euros de aparcamiento como si incluyeran hotel con spa. Luego empezó la caza del dormimóvil perfecto… casi de noche, claro.